De la masa madre al plato

De la masa madre al plato

Tres panes artesanales. Cada uno con su historia, su técnica y su momento.

En Vecindario no compramos pan. Lo hacemos. Cada sandwich que sale de nuestra cocina empieza con un pan que fermentó durante horas, que se horneó ese mismo día, y que tiene la textura y el sabor que solo da el proceso artesanal. Usamos tres tipos de pan, cada uno para un propósito distinto.

Masa madre: tiempo y fermentación

Nuestra masa madre tiene fermentación lenta — la masa descansa durante horas antes de entrar al horno. El resultado es un pan con corteza crocante, miga abierta y un sabor ligeramente ácido que no se consigue con levadura comercial. Lo usamos en el tostado clásico, el sandwich de atún, el sandwich de hongos y quesos, y el tostón de palta. Es nuestro pan insignia.

Pan tiger: hecho en casa, todos los días

El pan tiger (o pan tigre) tiene una costra craquelada que le da su nombre — el patrón irregular de la superficie se parece a la piel de un tigre. Lo hacemos en casa cada mañana con una pasta de arroz que se aplica antes del horneado y que al secarse se agrieta formando esos patrones. Es más suave que la masa madre, con una miga densa y una corteza que cruje sin romper. Perfecto para el sandwich de pollo y el de berenjena al escabeche.

Brioche: manteca, huevo y delicadeza

El brioche es el pan más rico de los tres — literalmente. Lleva más manteca y más huevo que cualquier otro pan, y eso le da esa textura blanda, esponjosa y dorada que lo hace ideal para el sandwich de desayuno. Es un pan que no necesita tostarse (aunque queda bien tostado), y que absorbe los sabores del relleno sin desarmarse. Las medialunas también nacen de una masa tipo brioche enriquecida.

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