
El brunch perfecto en Vecindario
Un sábado a la mañana, una mesa, y todo lo que necesitás para empezar el fin de semana bien.
En Vecindario no hay un plato de brunch. Hay una experiencia: vos elegís cómo armarlo. Arrancás con algo fresco, seguís con algo contundente, terminás con algo dulce. O lo hacés al revés — acá no hay reglas.
La llegada: algo fresco para despertar
Si llegás con hambre pero sin mucho apuro, empezá por un tostón de palta con huevo a la plancha. Masa madre tostada, palta con limón y sal, huevo con la yema todavía blanda. Es simple, es fresco, y te activa sin llenarte. Si preferís algo más liviano, el platito de frutas de estación o el yogurt con granola casera te da esa primera energía sin pesadez.
El plato fuerte: sandwiches artesanales
Después del primer bocado, viene lo contundente. El sandwich de pollo en pan tiger es nuestro favorito para el brunch — pollo al horno con romero, palta, rúcula y mayonesa provenzal. Si sos de los que les gusta el clásico, el tostado de masa madre con lomito ahumado y tres quesos es infalible. Y si buscás algo vegetariano, el sandwich de berenjena al escabeche con hummus y rúcula no le pide nada a nadie.
El cierre dulce: pastelería artesanal
El brunch perfecto no termina con lo salado. Termina con una cookie de lavanda que huele a jardín, un roll de canela recién salido del horno, o una cookie levain con chocolate belga que todavía tiene el centro tibio. Si venís con alguien, compartí dos o tres — cada una es un mundo distinto.
Y siempre, siempre, café de especialidad
Todo esto acompañado con café de especialidad. Flat white, cortado, americano — lo que prefieras. El café acá no es un acompañamiento: es parte central de la experiencia. Preparado con granos seleccionados, molido al momento, extraído con cuidado. Es el hilo que une todo el brunch.








