
La cookie que huele a jardín
Hay cookies de chocolate. Hay cookies de vainilla. Y después está esta: una cookie de limón con frosting de lavanda que no se parece a nada que hayas probado. La lavanda no es decoración — es el alma de esta cookie, un aroma que te llega antes del primer bocado.
La base es una masa de limón con ralladura fresca, horneada hasta ese punto justo donde el borde cruje y el centro se mantiene tierno. Arriba, un frosting de lavanda hecho con flores secas infusionadas en manteca. El resultado es floral sin ser perfumado, cítrico sin ser ácido, dulce sin ser empalagoso.
Es nuestra cookie más pedida por quienes buscan algo diferente. Algo que no encontrás en ninguna cadena, en ningún supermercado, en ningún otro café del barrio. La hacemos todos los días, desde cero, porque creemos que lo que merece ser comido merece ser hecho con las manos.



