Dos medialunas
Pastelería

Dos medialunas

Dos medialunas de manteca.

La medialuna porteña, sin negociaciones

En Buenos Aires, la medialuna no es un croissant. Es otra cosa. Es más dulce, más blanda, más perfumada. Tiene ese brillo de almíbar arriba que la hace pegajosa y adictiva. Y cuando está hecha con manteca de verdad — no margarina, no grasa vegetal — se nota desde el primer mordisco.

Las nuestras se preparan la noche anterior. La masa descansa en frío durante horas, fermenta lento, y recién a la mañana entra al horno. Salen doradas, hinchadas, con ese centro esponjoso que cede al apretarlas y esa capa exterior que brilla bajo la luz del mostrador.

Dos medialunas y un café. Es probablemente el ritual más porteño que existe. No hace falta inventar nada — solo hacerlo bien, todos los días, con los mismos ingredientes de siempre.

Ingredientes

harinamantecaazúcarlevadurahuevoslechealmíbar

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