
Un sábado en Vecindario
Medialunas temprano, sandwiches al mediodía, cookies a la tarde. Así pasa un sábado en el barrio.
Los sábados en Vecindario son distintos. No hay apuro de oficina, no hay alarma temprana. La gente llega cuando quiere, se sienta donde encuentra lugar, y pide lo que le pide el cuerpo. Algunos vienen solos con un libro. Otros vienen con la familia. Algunos pasan a buscar algo para llevar, y más de uno se va con una planta o un libro, porque en el café también vendemos plantas y libros. Así es un sábado típico en Malabia 691.
La mañana: olor a medialuna y café
A las 10 abrimos la puerta y ya se siente. La vitrina está armada con medialunas, chipá y roll de canela, y el olor a manteca se mezcla con el del café. Los primeros en llegar se sientan, piden un cortado y arrancan el fin de semana sin apuro. Y como es sábado, también está la Torta Vasca por porción.
El mediodía: sandwiches y ensaladas
Pasadas las 12, la energía cambia. Llegan los que quieren almorzar algo rico sin complicarse. El sandwich de pollo en pan tiger es un clásico. La ensalada de pollo con alioli de pimentón ahumado es la opción para los que quieren algo más fresco. Los que trabajan cerca lo piden por Rappi y lo comen en casa.
La tarde: cookies y merienda
Después de las 15 el café se llena de otro público. Vienen las parejas, los amigos, los que salen de caminar por el barrio. Piden cookies: la levain con chocolate belga es la estrella, pero la de lavanda tiene sus fanáticos leales. Los budines y las barritas también tienen su público. Cerramos a las 20 h, y los últimos del día se llevan algo dulce para el domingo.
El barrio es parte de la experiencia
Villa Crespo los sábados tiene otra vibra. La gente pasea por Malabia, los negocios del barrio están abiertos, hay movimiento sin estrés. Vecindario es parte de eso: no somos un café turístico ni una cadena. Somos el café del barrio, el que está a la vuelta, el que conoce a sus vecinos. Y eso se siente los sábados más que cualquier otro día.







