
El sandwich de pollo que te hace volver
Hay sandwiches de pollo en todos lados. En estaciones de servicio, en cadenas de comida rápida, en vidriera de rotisería. El nuestro no tiene nada que ver con esos. Empieza por un pan que hacemos en casa — pan tiger, con su corteza craquelada — y sigue con pechuga de pollo que se hornea lento con romero y tomillo. No es un sandwich que se produce: es un sandwich que se cocina.
El pan tiger: hecho en casa, cada mañana
El pan tiger (o pan tigre) tiene una corteza que se agrieta al hornearse, formando un patrón irregular que se parece a la piel de un tigre. Esa textura se logra con una pasta de harina de arroz que se aplica sobre la masa antes de entrar al horno. Cuando el pan sube, la pasta se seca y se agrieta.
En Vecindario hacemos el pan tiger cada mañana. No viene de una fábrica, no viene congelado, no viene precocido. Sale de nuestro horno ese mismo día. La miga es densa pero suave — lo suficientemente firme como para sostener el relleno sin desarmarse, pero lo suficientemente blanda como para no pelear con los dientes.
Pechuga al horno con romero y tomillo
La pechuga se hornea entera, a temperatura moderada, con ramas de romero y tomillo fresco. La cocción lenta es clave: si apurás el pollo, se seca. Si le das tiempo, se queda jugoso y absorbe las hierbas.
Después de horneada, la cortamos en fetas gruesas — no desmenuzada, no procesada. Queremos que al morder el sandwich sientas el pollo como un ingrediente principal, no como un relleno homogéneo.
Palta, rúcula y mayonesa provenzal
El sandwich lleva palta fresca (cortada, no pisada), rúcula que le aporta un toque amargo y fresco, y mayonesa provenzal que hacemos en la cocina. La provenzal tiene ajo, perejil y un toque de limón — es más aromática que una mayonesa comercial y se complementa con las hierbas del pollo.
Cada ingrediente tiene un propósito. La palta aporta cremosidad. La rúcula aporta frescura y contraste. La provenzal une todo. No hay ingredientes de relleno ni guarniciones que sobren.
Un sandwich de pollo artesanal no se trata de inventar algo nuevo. Se trata de hacer lo básico con ingredientes buenos y con cuidado. Pan hecho en casa, pollo horneado lento, vegetales frescos, una salsa que complementa sin tapar. Eso es todo. Y eso es suficiente para que sea el sandwich más pedido del menú.
